Esta semana fue muy desafiante para mí como futuro profesional, ya que no solamente debí realizar un adecuado diagnóstico y proponer un plan de acción apropiado que solucionara los problemas encontrados, sino que además debía encontrar el precio de mi propuesta.
Eso significaba que yo, después de haberme volado la cabeza pensando en ideas rajadísimas para solucionar los problemas encontrados, ahora debía contactar a proveedores que pudieran vender tales soluciones.
Primero que todo yo no tenía idea de quién podía vender aquellas máquinas sofisticadas que en mi mente imaginé. Además, yo para contactarlos debía utilizar mi número de teléfono celular personal y presentarme como el asesor de la ACME Corporation.
También tenía que usar mi correo electrónico, pues no tenía una dirección @acmecorporation.com
Al inicio fue frustrante, ya que nadie confiaba en mí, nadie me conocía, y no estaban dispuestos a sacar de su tiempo para prepararme una cotización sobre la nada. Yo no tenía permiso de brindar muchos detalles de la empresa, ni tampoco podía invitarlos a visitar las instalaciones debido al secreto comercial y logístico que se debe guardar.
Sin embargo poco a poco fueron confiando en mi hablada, y la confianza que les di fue suficiente para que después de 2 semanas yo tuviera en mi poder un número importante de contactos de proveedores con precios y todo.
Al final de cuentas, al presentar esas propuestas lo que hice fue asustar a los gerentes y directivos de las distintas áreas, por lo que decidieron mejor no invertir debido a que los altos costos no eran aplicables a la realidad de la empresa.
Gracias a Dios yo había planeado mi propuesta en varias etapas y escenarios, uno de los cuales implicaba realizar cambios menores sin necesidad de invertir ni un sólo dólar. Esta fue la opción que consideraron mejor, y la que eventualmente aplicarían.



No hay comentarios:
Publicar un comentario